Roland Barthes. Mitologías

Mitologías de Roland Barthes

Resumen

Aurora Herbo

Ofrecer una explicación razonable o descartar del imaginario social todos aquellos fenómenos, cosas, situaciones que ocurren en la vida diaria, la reflexión sobre la vida cotidiana y la preocupación por desvelar los mitos profanos y su extendida credibilidad, son algunos de los intereses que se perciben en la obra Mitologías de Roland Barthes(Cherbourg, (1915 – París, 1980) Crítico, ensayista y semiólogo francés. Fue uno de los principales representantes de la nueva crítica o crítica estructuralista. Estudió en el liceo Louis-le-Grand, se licenció en la Sorbona, ejerció la actividad docente en el Liceo de Biarritz, en el Liceo Voltaire y más tarde en el Collège de France. Trabajó como periodista literario en Combat, fundó la revista Théâtre Populairey dirigió la Escuela Práctica de Altos Estudios. Influido por la obra de L. Bloomfield y F. de Saussure, a principios de los años setenta se propuso, junto a J. Kristeva, Ph. Sollers, J. Derrida y J. Lacan, fundar una nueva ciencia, la semiología, para estudiar la naturaleza, producción e interpretación de los signos sociales a través del análisis de textos.

La obra de Barthes, Mitologías, está estructurada en dos partes. La primera, consta de cincuenta y tres mitos de la vida cotidiana en francesa que aparecen como la ideología de la cultura de masas moderna. El autor, trata de vaciar el sentido común de estos materiales que nos llegan como naturaleza universal.

La segunda parte de la obra, facilita la comprensión del término mito en Barthes. Está estructurada en varios apartados: Una reflexión de Barths sobre “ El Mito Hoy”donde se aborda el mito como habla, como sistema semiológico secundario, el mito como lenguaje robado y como habla despotilizada. El mito de izquierda, de la derecha y finalmente las necesidades y limitaciones del mitólogo.

El mito es un habla.

El mito constituye un sistema de comunicación, un mensaje,no un objeto, concepto o idea. Es un modo de significación,una forma. No se define por el objeto de su mensaje ni por su materia, sino por la forma: sus límites son formales, no sustanciales. Todo puede ser un mito, pero no hay mitos eternos. La historia humana es la que regula la vida y la muerte del lenguaje mítico. El mito es un habla elegida por la historia: no surge de la “naturaleza” de las cosas. Este habla es un mensaje , no sólo oral; puede estar formada de escrituras y representaciones: el discurso escrito. La fotografía, el cine, el reportaje, el artículo de un periódico, el deporte, los espectáculos, la publicidad, todo puede servir de soporte para el habla mítica. Pertenece a la ciencia de la semiología siendo ésta la ciencia que estudia las significaciones (significante, significado y signo) independientemente de su contenido. En él reencontramos el esquema tridimensional: el significante, el significado y el signo. El mito trabaja con imágenes pobres, incompletas, donde el sentido está desbastado, listo para una significación.

El mito es un sistema ideográfico puro en el que las formas están todavía motivadas por el concepto que representan, aunque no recubren la totalidad representativa. El deterioro de un mito se reconoce por lo arbitrario de su significación.

El mito no oculta nada. Su función es la de deformar, no la de hacer desaparecer. El mito no requiere de ningún inconsciente para explicarlo. La función del mito es eliminar lo real.

Análisis de su estructura: El mito como sistema semiológico. Forma , concepto y significación.

Dos sistemas semiológicos componen el mito: el metalenguaje y el lenguaje objeto.

Para distinguirlos, al significante lingüístico lo denomina sentido (perteneciendo, pues, al sistema lenguaje objeto) y al significante mítico, forma, (perteneciente, en este caso, al sistema metalenguaje).

En los dos sistemas, el concepto es el significado y el signo, la significación.

La diferencia entre forma y sentido, es que en el sentido, el significante es la suma se signos lingüísticos. Tiene un sistema de valores. Es parte de una historia.

En la forma, el significante está vacío de historia. Es solamente una imagen, no un símbolo. Empobrece el sentido de saber por medio del concepto. Este último, da un saber nuevo, confuso.

Por ello. Para que el mito cobre vida., necesita que la forma retome el sentido, para así tener información que deformar, modificando en algunos puntos la estructura de la información, intercambiando lo objetivo por lo subjetivo, y lo racional y comprobable por lo subliminal y objetable. Esto se logra, al modificar el enfoque, el contexto y la forma en que se codifica el mensaje.

El significante del mito se presenta en forma ambigua: es, a la vez, sentido y forma, lleno de un lado, vacío del otro. Lo que define al mito es este interesante juego de escondidas entre el sentido y la forma.

Lectura y desciframiento del mito.

Por otro lado, en función de la duplicidad del significante (sentido- forma) y del grado de atención que se ponga en uno u otro o ambos,así será recibido el mito:

Si pongo mi atención en un significante vacío, el mito propugna la intención; si pongo la intención en un significante lleno, distingo claramente el sentido de la forma y la deformación que uno produce en la otra, deshago la significación del mito, lo recibo como una impostura que lo que hace es desenmascarar el mito. Finalmente, si pongo mi atención en el significante del mito como en un todo inextricable de sentido y de forma, recibo una significación ambigua: respondo al mecanismo constitutivo del mito, a su dinámica propia, me convierto en el lector del mito.

Las dos primeras maneras de situarse son de orden estático, analítico; destruyen el mito, ya sea pregonando su intención, ya sea desenmascarándola. La primera es cínica, la segunda es desmitificante. La tercera forma es dinámica, consume el mito según los fines propios de su estructura: el lector vive el mito a la manera de una historia a la vez verdadera e irreal.

El lenguaje no puede hacer otra cosa que borrar el concepto, si lo oculta; o desenmascararlo, si lo enuncia. La elaboración de un segundo sistema semiológico permite al mito escapar al dilema: lo que hace es naturalizarlo. El significante y el significado tienen relaciones de naturaleza a los ojos del lector.

Respecto al significado ( concepto) decir que absorbe toda la historia que se desliza fuera de la forma Está determinado: es a la vez histórico e intencional; es el móvil que hace proferir el mito. A través del concepto se implanta en el mito una historia nueva. En los conceptos míticos no hay ninguna fijeza: pueden hacerse, alterarse, deshacerse, desaparecer completamente porque son históricos. La historia puede suprimirlos. Restablece una cadena de causas y efectos, de móviles e intenciones. En contraste con la forma, el concepto nunca es abstracto: está lleno de una situación .El saber contenido en el concepto mítico es un saber confuso, formado de asociaciones débiles, ilimitadas. Tiene carácter abierto: no se trata de una esencia abstracta, purificada, es una condensación inestable,cuya unidad y coherencia dependen sobre todo de la función. Responde estrictamente a una función, se define como una tendencia. Es cuantitativamente mucho más pobre que el significante. Suele representarse. El concepto deforma pero no llega a abolir el sentido. El vínculo que une el concepto al sentido es una relación de deformación. En el mito, el concepto deforma el sentido. Esta deformación es sólo posible porque la forma del mito ya está constituida por un sentido lingüístico. El concepto,se ofrece de manera global, la condensación más o menos imprecisa de un saber. Sus elementos están ligados por relaciones asociativas: su modo de presencia es memorial. El concepto deforma el sentido (la cara llena). No la forma (cara vacía).

Respecto a la significación (signo):

La significación es el mito mismo, que se da por la correlación entre concepto y forma.

La significación mítica nunca es completamente arbitraria, siempre es parcialmente motivada, contiene una dosis de analogía. La motivación es necesaria a la duplicidad misma del mito, el mito juega con la analogía del sentido y de la forma: no hay mito sin forma motivada..

La duplicidad del significante determina los caracteres de la significación.

El mito es un habla definida por su intención mucho más que por su letra .Esta ambigüedad del habla mítica va a tener dos consecuencias para la significación: se presentará al mismo tiempo como una notificación y como una comprobación. Transformar un sentido en forma, es lo específico del mito.

El mito como lenguaje robado.

La lengua, que es el lenguaje más frecuentemente robado por el mito, ofrece una resistencia débil. Contiene en sí ciertas disposiciones míticas, el esbozo de un aparato de signos destinados a manifestar la intención que la hace emplear. Es lo que podríamos llamar la expresividad de la lengua: los modos imperativo o subjuntivo, son la forma de un significado particular, diferente del sentido. El significado en estos casos es mi voluntad o mi ruego. Por eso, algunos lingüistas han definido el indicativo, como un estado o grado cero, frente al subjuntivo o al imperativo.

En el mito plenamente constituido, el sentido no está nunca en el grado cero ( modo indicativo), y por esa razón el concepto puede deformarlo, naturalizarlo. La privación de sentido no es un grado cero, por lo que el mito puede apoderarse de él, darle la significación del absurdo, del surrealismo, etc .Sólo el grado cero podría resistir al mito.

La lengua se presta al mito de otra manera: es muy raro que imponga desde el primer momento un sentido pleno, indeformable. Esto se debe a la abstracción de su concepto

Podría decirse que la lengua propone al mito un sentido en hueco. El mito puede fácilmente insinuarse, dilatarse en él: es un robo por colonización.

Cuando el sentido está demasiado lleno para que el mito pueda invadirlo, lo rodea, lo roba en su totalidad. Es lo que le pasa al lenguaje matemático y al poético, que resisten, cuanto pueden , al mito.

La burguesía como sociedad anónima.

Este anonimato de la burguesía se presenta cuando se pasa de la cultura burguesa a sus formas desplegadas, vulgarizadas, aplicadas a la filosofía pública, que es aquella que alimenta las normas no escritas de la vida de relación en la sociedad burguesa.

Toda Francia está anegada en esta ideología anónima: todo en nuestra vida cotidiana, es tributario de la representación que la burguesía se hace y nos hace de las relaciones del hombre y del mundo. Estas formas “normalizadas” poseen de una posición intermedia y su origen puede perderse con facilidad pues no son ni directamente políticas, ni ideológicas. Se incorporan a la naturaleza , es decir, a lo indiferenciado, a lo insignificante.

Las normas burguesas se viven como leyes de un orden natural:la clase burguesa propaga sus representaciones; se naturalizan.

La deserción del nombre burgués es la ideología burguesa, el movimiento por el cual la burguesía transforma la realidad del mundo en imagen del mundo, la historia en naturaleza. Lo notable de esta imagen es que es una imagen invertida. El estatuto de la burguesía es particular, histórico; el hombre que ella representa será universal, eterno. La clase burguesa ha edificado su poder, sobre progresos técnicos, científicos, sobre una transformación ilimitada de la naturaleza; la ideología burguesa restituirá una naturaleza inalterable. Los primeros filósofos burgueses penetraban el mundo de significaciones, sometían todas las cosas a una racionalidad, las señalaban como destinadas al hombre; la ideología burguesa será cientificista o intuitiva, verificará el hecho o percibirá el valor, pero rehusará la explicación: el orden del mundo será suficiente nunca significante. La idea primera de un mundo perfectible, cambiante, producirá la imagen invertida de una humanidad inmutable. En la sociedad burguesa contemporánea, el pasaje de lo real a lo ideológico se define como el pasaje de una antifisis a una seudofisis.

El mito es un habla despotilizada.

El objeto más natural contiene, una huella política.. El lenguaje-objeto puede manifestar fácilmente esta huella; el metalenguaje puede hacerlo mucho menos. El mito es siempre metalenguaje; la despolitización que opera interviene sobre un fondo ya naturalizado, despolitizado, por un metalenguaje general.

Existen, mitos fuertes, lo político es inmediato, la despolitización es abrupta; en los débiles, la cualidad política del objeto está desteñida.

En la práctica, el metalenguaje es una especie de reserva para el mito. Los hombres no están, respecto del mito, en una relación de verdad, sino de uso: despolitizan según sus necesidades.

Para juzgar la carga política, de un objeto hay que situarse desde el punto de vista del significante, es decir de la cosa oculta. Y en el significante, es preciso situarse en el punto de vista del lenguaje-objeto, es decir, del sentido.

La insignificancia política del mito se debe a su situación. Y, como el mito es un valor, basta con modificar sus circunstancias, el sistema general en que se asienta, para regular más o menos su alcance.

El mito en la izquierda.

El mito existe en la izquierda, pero no tiene las mismas cualidades que el mito burgués. El mito de izquierda es inesencial : los objetos que capta son escasos, no son más que algunas nociones políticas. Nunca alcanza el campo de las relaciones humanas. La vida cotidiana le es inaccesible: no existe, como sociedad burguesa, mito “de izquierda” que concierna al matrimonio, a la cocina, la casa, el teatro, la justicia, la moral, etc. Además, es un mito accidental, su uso no forma parte de una estrategia, como es el caso del mito burgués, sino solamente de una táctica o de una desviación; si se produce, es un mito adecuado a una comodidad, no a una necesidad. El mito de izquierda es un mito esencialmente pobre. No tiene capacidad de proliferar; su invención es torpe. Le falta ese poder mayor que es la fabulación.

El habla del oprimido es pobre, monótona, inmediata. Sólo tiene uno, el de sus actos. No puede acceder al metalenguaje, porque supone un lujo. El habla del oprimido es real, casi incapaz de mentir. Esta pobreza esencial produce mitos escasos, e indiscretos que proclaman su naturaleza de mito. En cierto sentido, el mito de izquierda es siempre un mito artificial, reconstituido: de ahí su torpeza.

Los mitos burgueses (de la derecha) dibujan la perspectiva general de la seudofisis que define el sueño del mundo burgués contemporáneo y constituye para el hombre una prohibición absoluta de inventarse. Los mitos son una demanda incesante e inflexible de que todos los hombres se reconozcan en esa imagen eterna y sin embargo situada en el tiempo que se formó de ellos en un momento dado como si debiera perdurar siempre. Porque la naturaleza en la que se encierra a los hombres con el pretexto de eternizarlos no es más que un uso, que los hombres necesitan dominar y transformar.

 

 

Necesidades y Límites del mitólogo.

Necesidades:

El mitólogo, necesita un acuerdo con el mundo tal como quiere hacerse y no con el mundo tal como es. Este acuerdo de la mitología le sirve de justificación, pero no lo satisface. Justificado por lo político, el mitólogo se encuentra, alejado de la política.

Límites:

Su tarea es ambigua, su relación con el mundo sarcástica, la vive sin esperanza de retorno, centrada exclusivamente en la destrucción absoluta al lenguaje colectivo. Además, está excluido de todos los consumidores de mito,de la historia en la que pretende actuar. Tiene prohibido imaginar lo que será sensiblemente el mundo cuando el objeto inmediato de su crítica haya desaparecido; la utopía, para él, es un lujo imposible. La positividad de mañana está completamente oculta por la negatividad de hoy; todos los valores de su empresa se le aparecen como actos de destrucción. El mitólogo: corre el riesgo constante de que lo real que pretende proteger se desvanezca. Todo ello, por su origen ético y por estar condenado al metalenguaje.

Conclusión:

Los mitos contribuyen a interpretar, conocer, explicar, comprender, describir y predecir el mundo en que vivimos. Sus formas de actuar son diversas:forman, deforman, informan, conforman y reforman. Roland Barthes en su obra Mitologías, permite acercarnos a un mejor conocimiento del término mito .

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